dic 19, 2009

Escrito por Pascal en General, Mundo Creativo | 0 comentarios

La “Danza Cósmica” del Tao de la Física

La “Danza Cósmica” del Tao de la Física

Me tocó leer en el famoso libro  EL TAO DE LA FÍSICA de Fritjof Capra. Me encantó en especial esta parte en el capítulo “Danza Cósmica” donde él como físico hace este puente tan bello desde la ciencia de las partículas hacia el mundo de los místicos, arquetipos y la danza de Shiva:

<Capra menciona Kenneth Ford que sobre su propio modelo con partículas virtuales dice:

“… Cada protón, ocasionalmente, pasa por una danza de creación y destrucción”.

Ford no es el único físico que emplea frases tales como la “danza de la creación y de la destrucción” y “la danza de la energía”. Estas ideas de ritmo y danza vienen naturalmente a la mente cuando uno trata de imaginar el flujo de energia que atraviesan los esquemas que componen el mundo de las partículas. La física moderna nos ha demostrado que tanto el movimiento como el ritmo son propiedades esenciales de la materia; que toda la materia, ya sea en la Tierra o en el espacio exterior, está en una danza cósmica continua.

Los místicos orientales tienen una visión dinámica del universo similar a la de los físicos modernos, así no es de extrañar que también hayan utilizado la imagen de la danza para comunicar su intuición de la naturaleza. Un hermoso ejemplo de esta imagen de ritmo y danza nos la da Alexandra David-Neel en su libro Viaje al Tibet, donde escribe cómo conoció a un lama, quien se llamaba a sí mismo “maestro del sonido” transfiriéndole el siguiente relato de su visión de la materia:

Todas las cosas… son agrupaciones de átomos que danzan y con sus movimientos producen sonidos. Cuando el ritmo de la danza cambia, el sonido producido también cambia…

Cada átomo canta perpetuamente su canción, y el sonido, en cada momento, crea formas densas y sutiles.

La similitud de este concepto con el de la física moderna es particularmente sorprendente si recordamos que el sonido es una onda con una cierta frecuencia que cambia cuando cambia el sonido, y que las partículas, el equivalente moderno del antiguo concepto de los átomos, son también ondas con frecuencias proporcionales a sus energías. Según la teoría del campo, cada partícula realmente “canta perpetuamente su canción”, produciendo patrones rítmicos de energía (las partículas virtuales) en, “formas densas y sutiles”.

sivaEsta metáfora de la danza cósmica tiene su más profunda y hermosa expresión en el hinduismo, en la imagen del dios danzante Shiva. Entre sus muchas encarnaciones, Shiva, uno de los más viejos y más populares dioses hindúes, aparece como el Rey de los Danzantes. Según la creencia hindú, toda vida es parte de un gran proceso rítmico de creación y destrucción, de muerte y renacimiento, la danza de Shiva simboliza este eterno ritmo de vida y muerte que continúa en ciclos sin fin. En palabras de Ananda K. Coomaraswamy:

En la noche de Brahman, la naturaleza está inerte, y no puede danzar hasta que Shiva lo desea: El sale de Su éxtasis y danzando envía a través de la materia inerte ondas pulsantes de sonido despertador, y ¡Ya!, la materia también comienza a danzar, apareciendo como un círculo de gloria a Su alrededor. Con su danza, sostiene sus múltiples fenómenos. Cuando el tiempo se completa, todavía danzando, destruye El todas las formas y nombres mediante el fuego y confiere un nuevo descanso. Esto es poesía, pero no por ello deja de ser ciencia.

La Danza de Shiva simboliza no sólo los ciclos cósmicos de creación y destrucción, sino también el ritmo diario de nacimiento y muerte, considerado en el misticismo hindú como la base de toda existencia. Al mismo tiempo, Shiva nos recuerda que las múltiples formas del mundo son maya – no fundamentales, sino ilusorias y siempre cambiantes – mientras continúa creándolas y disolviéndolas en el incesante flujo de su danza.>

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