Escrito por Pascal en ECC, General, Somos transformadores creativos | 0 comentarios
Historia de Amor con un árbol: El culto de los campamentos en Malinalco.
Cuando por primera vez en noviembre 2008 vi este Ahuehuete no sabía que tanto voy a aprender de él y qué tanto va mover mi vida. Toda su sabiduría, silenciosa y su enseñanza como un jefe antiguo entre siglos pasados y el mañana, bien respetado de los otros reinos y dimensiones. Cuando tengo un problema que resolver, muchas veces voy con él, me siento bajo su tronco inmenso, como lo enseñaron los druidas; su presencia me da tranquilidad y me hace soltar pensamientos nutridos del miedo o de la impotencia. De repente me veo reflexionando con mucho más claridad que antes y terminamos con un abrazo profundo, como abrazando un elefantito.
Desde el primer retiro el 14 de febrero 2008, este Ahuehuete siempre fue nuestro Avatar, y a mucha gente él ha cambiado sus vidas, con resultados inmediatos y después en sus vidas cotidianas, en la familia, en el trabajo. Estamos muy agradecidos de todos ustedes maestros ya desde Veracruz, Chiapas, Sonora, Sinaloa, San Luis Potosí etc. nos están acompañando. Compartimos el hecho que todos podemos VIVIR NUESTRO MAESTRO y que los tiempos de los gurús se acabaron. Creo que la idea inicial de ser encuentros de maestros (como tú) ya se trascendió y la gente sabe a qué vienen aquí: a dejar máscaras, a reírse, a destruir y cocrear.
El
culto ya no es con quién nos diga a donde ir, o con la forma de un taller o encuentro, pero es con la libertad, con nuestros propios círculos de poder que todos que vienen aquí re-aprenderán de nuevo a establecer en sus casas, lugares de trabajo, a donde van por la vida. ¡Pues viva el nuevo culta de la libertad!
Foto: De nuestro último campamento en junio. La naturaleza nos ayuda a todos a encontrar nuestra paz interior y conectar una sabiduría interna e individual.
Quiero agradecer a quién nos enseño mucho de este culto del corazón, al Ahuehuete, con una breve Oda que me saldrá del corazón:
- El te espeja – desde las partes que no se ven hasta las que se estrechan hacia lo ilimitado.
- El te hace mover tus sentimientos con su dulzura de 900 años. El te hace llorar por su capacidad de sintonizar tus nervios y balancear tus dos mitades.
- El te hace brincar de alegría porque sientes un amor incondicional.
- El te hace cómplice de tus sueños y la cocreación de un nuevo México porque ya experimentado bastante, porque decidió colaborar con nosotros.
Ahuehuete, Sabino, árbol nacional de México. El es tú, tú eres él. In lak’ech.










